El brownie. Cuando lo práctico se hace histórico

brownie (1)El mantra culinario lo dice: después de una buena comida, un buen postre. El brownie es una de las recetas más populares de la repostería moderna, su sencilla fórmula de chocolate, azúcar glaseada, nueces y albaricoque lo han vuelto uno de los favoritos de las masas. Esta es la historia de cómo el Brownie fue creado entre la perspicacia de un equipo de cocineros y las dirección del Palmer House Hilton en Chicago.

 

Durante la Gran Exposición Universal en 1893, la ciudad de los vientos albergó a miles de viajeros de distintas partes de los Estados Unidos. The Palmer House era en ese entonces uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad, por lo que se encontraron a máxima capacidad en esas fechas.

La esposa de Potter Palmer, el dueño del hotel, era la presidenta del Comité de Mujeres de la expo. Es por eso que cada detalle era importante para ella. A la hora de organizar los refrigerios para las invitadas, Bertha Palmer se vio en la encomienda de servir un postre que pudiera comerse sin arruinarse, ya que estos iban a ser empaquetados en cajas para darles a cada asistente. Un pay no sobreviviría el movimiento y las galletas se romperían en migajas.

cake-436987_1920Bertha llevó el problema a la cocina del Palmer House, en donde el jefe de cocineros tuvo la solución. Un sencillo bocadillo a base de chocolate, con una estructura geométrica y que podía aguantar el movimiento en una caja. Así nació el brownie, gracias a una maniobra de practicidad por parte de un hotel en Chicago. En la actualidad, resulta difícil no encontrar una de las creaciones de los Palmer en cualquier restaurante del mundo.

El legado del Waldorf Astoria Hotel.

A las ciudades emblemáticas les corresponden hoteles emblemáticos. La escena de los años 30s en los Estados Unidos tenía un panorama muy claro: despedirse de la Gran Depresión y la entrada de la vida superflua y los lujos propios matizados en el Gran Gatsby de F.Scott Fitzgerald. Nueva York, el Monte Olimpo de la socialité estadounidense vio nacer a un hotel que hasta la fecha sigue siendo recordado por su legado histórico: el Waldorf Astoria.

Hay tantas cosas que los empresarios hoteleros le pueden agradecer. Su perfil artístico lleva cautivando a Manhattan por casi 100 años. Su elegante arquitectura y espaciosas salas para eventos lo convirtieron en la localización predilecta para exposiciones del arte moderno. Los movimientos del art deco y pop art tuvieron noches memorables dentro de las paredes de mármol del Astoria.

El nivel de lujo del hotel se estaba quedando corto con los personajes poderosos que alquilaban sus habitaciones. Una noche, decidieron aplicar una nueva estrategia dentro del servicio de catering: ofrecer llevar los alimentos a las habitaciones de los empleados para que ellos no tuvieran que molestarse en salir, todo con una apertura de 24 horas…..¡y así nació el Room Service! Jamás se había visto semejante servicio de amenidades para un hotel. Los huéspedes, naturalmente, amaron la nueva modalidad en la que podían disfrutar un desayuno americano en cama.

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No obstante, tampoco se puede olvidar el tentempié que lleva consigo el nombre insignia: la ensalada Waldorf. Dicho platillo a base de nueces y manzanas fue una creación que se originó en un baile de beneficencia para el hospital St.Mary del condado de Manhattan. En la posteridad, el Waldorf Astoria siempre será recordado como un hotel pionero que fue testimonio de la realidad social urbana de la ciudad de Nueva York, su legado es, indudablemente, histórico.

La historia detrás de una Bloody Mary

La coctelería y los hoteles van de la mano: un hotel que no cuenta con un buen servicio de mixología pierde un nicho de mercado importante. Así como hay hoteles, como el Caesars, que se pueden jactar de haber contribuido a la creación de un elemento clásico de la gastronomía con la ensalada César, el St.Regis de Nueva York puede proclamarse como el creador de una bebida universal. Este es el caso del famoso cóctel, “Bloody Mary”. Así fue su historia.

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En 1934, con Estados Unidos sumergido en la Gran Depresión, el bartender Fernand Petiot era famoso en la escena neoyorquina por alegrar el día de los empresarios con sus bebidas preparadas. Un día, a Petiot se le ocurrió sazonar un común cóctel de jugo de tomate y vodka con un poco de picante. Su decisión lógica fue agregarle salsa Tabasco y finiquitar la obra con una tira de apio.

 A los comensales del St.Regis, hotel donde laboraba Petiot, les cautivó la idea. Era una bebida sumamente refrescante y con un rasposo sabor a picante que contrastaba con la suavidad del tomate. La popularidad del Bloody Mary comenzó a atraer clientes al St.Regis hasta que la receta se esparció por toda la Gran Manzana. Los dueños del hotel, al ver el potencial del producto, comenzaron a vender de forma embotellada la mezcla para hacer un Bloody Mary.

Hoy en día, el Bloody Mary pertenece al selecto grupo de cócteles universales que se pueden encontrar en restaurantes y hoteles por todo el mundo. El pequeño ingenio de un bartender hace 80 años hizo que se patentara un producto que colectivamente, vive en la mente de todos los huéspedes en el planeta.

La ensalada César inventada en un hotel de México

En el límite de la frontera con California se encuentra la ciudad de Tijuana, última población mexicana antes de pisar tierra estadounidense. Cada día miles de viajeros cruzan la frontera de un lado al otro con diferentes expectativas y sueños.

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Hace 78 años, en 1940, un grupo de aviadores llegaba a Tijuana a altas horas de la noche al concurrido Hotel Caesars. Cansados pero con hambre, solicitaron algo de comer, sin embargo, recibieron la noticia de que la cocina ya estaba cerrada. Los aviadores necesitaban algo de comer, por lo que comentaron que con una ensalada les bastaba. El chef en turno, Livo Santini, utilizó toda su destreza culinaria para “improvisar” una ensalada con los ingredientes que tenía a la mano: anchoas, lechuga romana, huevo, pimienta negra, crotones, mostaza y aceite de oliva.

Los aviadores quedaron pasmados con la creación, la cual fue incorporada al menú del hotel bajo el nombre de “Ensalada Aviadores”. Más tarde, el dueño, César Cardini, la renombraría como “Ensalada César”. Así nació esta esencial ensalada que podemos degustar virtualmente en cualquier restaurant del mundo, todo gracias a un servicio de hotelería que dio el paso extra para buscar la máxima satisfacción de sus clientes.

La Ensalada César original se puede encontrar en el restaurant del Hotel Caesars, de hecho, en su página web se puede encontrar la verdadera receta de dicho platillo.

Clases de Tequila durante tus vacaciones

No es un secreto que el tequila es uno de los principales distintivos de la cultura mexicana. El patrimonio cultural que ofrece México a través del paladar y la degustación es reconocido mundialmente y, año con año, atrae a millones de viajeros a nuestras tierras.

Mientras los menores están divirtiéndose en el club de niños o en la alberca del exclusivo hotel Rosewood en Los Cabos, los huéspedes pueden acercarse al Ceviche, Sushi & Tequila Bar para disfrutar de una experiencia única: una extensa cata organizada por los maestros tequileros del hotel. Allí, probarán los tres tipos principales de tequila- blanco, reposado y añejo- acompañado de guacamole y ceviche.

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Las Ventanas al Paraíso, a Rosewood resort

El entretenimiento en la hotelería muchas veces está orientado hacia el huésped joven, es decir, niño contento igual a familia contenta. Pero los hoteleros también entienden que los adultos juegan un papel fundamental, en especial aquellos que buscan unas vacaciones de relajación lleno de actividades locales. Para alimentar esta demanda, los hoteles como el Rosewood en Los Cabos han integrado las clases de tequila gratis para sus clientes que han alcanzado la mayoría de edad.

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Clases de Tequila

Los invitados aprenderán sobre los procesos de destilación, la historia de esta emblemática bebida y lo más importante, la forma adecuada para beberla. Una cata en tierra mexicana a la orilla de la playa y con el sol a la orilla del horizonte, es una de esas postales inolvidables en los viajes.