¿SE TE OLVIDO EL CHAMPÚ? NO HAY PROBLEMA

Los hábitos de viaje se han ido modificando con el paso del tiempo. Con las automatizaciones del mundo contemporáneo, cada vez es más fácil planear las vacaciones, reservar un hotel, conseguir vuelos y optimizar las estancias. ¿Pero qué era de nuestros familiares mayores que viajaron en circunstancias diferentes? El Four Seasons de Londres dio un gran paso a hacer del viaje una experiencia más fácil. Esta fue su idea.

Park Lane, 1970, Londres. La gran calle que delinea el borde superior de Hyde Park y marca las primeras casa de la exclusiva zona de Notting Hill. Ahí se colocaron los mejores hotel del oeste de la capital inglesa. El Four Seasons de esta época ya tenía la fama de servir los mejores banquetes, hospedar a las celebridades más importantes y de innovar en función del servicio al cliente. Un día, ellos decidieron dar un paso adelante.

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En ese entonces si se te olvidaba tu kit de aseo personal estabas liquidado. Los hoteles no proveían de los productos, mucho menos los vendían, se esperaba que los huéspedes los trajeran. Pero en el Four Seasons decidieron que el hotel debía interceder. Fue entonces que crearon las primeras amenidades para baño de la historia. De forma rudimentaria crearon unas pequeñas ampollas de plástico que contenían jabón líquido y champú, disponible para todos y cada uno de los hospedados.

De esta forma los inquilinos podían dejar de preocuparse en transportar jabón y champú a cualquier lugar que iban. Con el tiempo, las ampollas de plástico fueron sustituidas por los frascos que conocemos hoy. Uno se sorprendería que la industria tardó tanto tiempo en darse cuenta de una necesidad tan grande y que hoy por hoy, consideramos como algo sumamente vital dentro de la calidad de un hotel. El Four Seasons dijo que fueran las amenidades de baño…y lo fueron.

El legado del Waldorf Astoria Hotel.

A las ciudades emblemáticas les corresponden hoteles emblemáticos. La escena de los años 30s en los Estados Unidos tenía un panorama muy claro: despedirse de la Gran Depresión y la entrada de la vida superflua y los lujos propios matizados en el Gran Gatsby de F.Scott Fitzgerald. Nueva York, el Monte Olimpo de la socialité estadounidense vio nacer a un hotel que hasta la fecha sigue siendo recordado por su legado histórico: el Waldorf Astoria.

Hay tantas cosas que los empresarios hoteleros le pueden agradecer. Su perfil artístico lleva cautivando a Manhattan por casi 100 años. Su elegante arquitectura y espaciosas salas para eventos lo convirtieron en la localización predilecta para exposiciones del arte moderno. Los movimientos del art deco y pop art tuvieron noches memorables dentro de las paredes de mármol del Astoria.

El nivel de lujo del hotel se estaba quedando corto con los personajes poderosos que alquilaban sus habitaciones. Una noche, decidieron aplicar una nueva estrategia dentro del servicio de catering: ofrecer llevar los alimentos a las habitaciones de los empleados para que ellos no tuvieran que molestarse en salir, todo con una apertura de 24 horas…..¡y así nació el Room Service! Jamás se había visto semejante servicio de amenidades para un hotel. Los huéspedes, naturalmente, amaron la nueva modalidad en la que podían disfrutar un desayuno americano en cama.

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No obstante, tampoco se puede olvidar el tentempié que lleva consigo el nombre insignia: la ensalada Waldorf. Dicho platillo a base de nueces y manzanas fue una creación que se originó en un baile de beneficencia para el hospital St.Mary del condado de Manhattan. En la posteridad, el Waldorf Astoria siempre será recordado como un hotel pionero que fue testimonio de la realidad social urbana de la ciudad de Nueva York, su legado es, indudablemente, histórico.